2025, un año de crecimiento vertiginoso y gratificante

Un año de aprendizaje clínico e institucional que consolidó una forma de acompañar procesos, poner el tiempo a favor del paciente y construir una práctica basada en escucha, continuidad y compromiso.

Dr. Federico Nahas

1/5/20264 min leer

Una tarde normal.

El sol entrando por la ventana, iluminando el escritorio.

Del otro lado, tres personas. Dos preguntas. Y una gran tensión.

Las respuestas que reciban al salir de la consulta van a marcar, de algún modo, el futuro que imaginan a partir de ese momento. El diagnóstico que se llevan no es solo una palabra médica: es una reorganización completa de expectativas, miedos y decisiones.

Podría parecer una situación incómoda o angustiante para cualquiera. Sin embargo, este es mi trabajo, y lo disfruto. Lo disfruto porque comprendo lo que atraviesa el paciente, empatizo con el familiar en sus temores e incertidumbres, y conozco el proceso al que se enfrenta la familia, consulten en el momento que consulten.

Lo disfruto porque puedo ayudarlos.

Porque puedo aportar algo que pocos pueden —o están dispuestos— a ofrecer: conocimiento, comprensión, orientación, soluciones y acompañamiento.

Esta escena es muy común en el Instituto NeuroNahas. A diario nos enfrentamos al desafío de comprender qué puede estar ocurriendo con la memoria de una persona, o de acompañar a una familia que teme un cambio profundo en su vida. Algunas veces el proceso concluye con una buena noticia. Otras no. Pero siempre tenemos claro algo: del otro lado del escritorio hay un ser humano que necesita ser escuchado, comprender qué le sucede y, sobre todo, contar con herramientas para seguir adelante mejor de lo que estaba antes de entrar en contacto con nosotros.

Cuando esto está claro, la labor médica se vuelve más sencilla. Y, sobre todo, más honesta. Se disfruta sinceramente el ejercicio profesional.

Trabajar en equipo como forma de cuidar

A esta mirada se suma algo fundamental: una visión compartida por todo el equipo.
Desde el personal de limpieza y los técnicos, hasta secretarios y profesionales, todos tienen claro que nuestra única forma de ejercer bien nuestra tarea es ponernos en el lugar del otro.

Por eso, trabajar día a día en el Instituto NeuroNahas es un verdadero placer. Incluso frente a lo duro de nuestra labor, manejando situaciones de vida sumamente delicadas. Sabemos cuál es nuestro rol, lo asumimos con responsabilidad, y lo ejercemos con compromiso, alegría y pasión.

Un instituto joven, un aprendizaje intenso

Con todo lo alcanzado, podría parecer que el Instituto lleva muchos años de vida. Sin embargo, comenzó a trabajar formalmente en junio de 2025, hace apenas seis meses. Lo logrado en este tiempo ha sido tan intenso y gratificante que da la sensación de que hubieran pasado años.

Aprendimos mucho.

Desde lo institucional, desde lo interpersonal y desde la dinámica del trabajo en equipo. Pero, sobre todo, aprendimos un poco más de qué busca realmente una persona cuando consulta. Incluso —y especialmente— de aquellos casos en los que sentimos que nos faltó algo más por hacer.

Sin dudas, uno de los mayores motores de crecimiento fue la comunicación. La comunicación entre los miembros del equipo y la comunicación con los pacientes y sus familias. Nos tomamos el tiempo necesario y utilizamos todos los recursos disponibles para comunicar correctamente una opinión, una recomendación y, cuando fue necesario, también una mala noticia.

No es fácil. Y sabemos que aún debemos mejorar más.

Los resultados que dan sentido

Además de aprender, tuvimos el privilegio de cosechar sonrisas y miradas reconfortantes. Personas que se sintieron escuchadas y contenidas. Que comenzaron a ver cómo las quejas que los trajeron al Instituto empezaban a resolverse.

Dolores que desaparecen.

Noches en vela que se transforman en descanso.

Olvidos que mejoran y pesan menos.

Preocupaciones que se vuelven más llevaderas.

Nada de esto es casual. Es el resultado del trabajo conjunto de todos los que formamos parte del Instituto: desde la labor cotidiana de los secretarios hasta el enorme compromiso profesional de nuestras licenciadas.

Lo consolidado y lo que viene

Hoy podemos decir que en 2025 consolidamos un manejo institucional sólido, articulado y escalable. Contamos con un horizonte claro, herramientas de trabajo adecuadas y un entorno que predispone a mejorar.

Nuestro sistema de historias clínicas y turnos permite un trabajo sistematizado y protocolizado, clave para un abordaje interdisciplinario real y para sentar las bases de proyectos futuros. Además, el Instituto cuenta con la única subespecialista en neurooftalmología del NOA, lo que representa una herramienta diferencial para neurólogos y oftalmólogos de otros centros que derivan pacientes con patologías complejas del nervio óptico, diplopías y otros trastornos visuales de origen neurológico.

De cara a 2026, nuestras prioridades son claras: sumar una psicóloga al equipo, ampliar el abordaje clínico interdisciplinario y convertirnos en el primer centro del NOA en implementar diagnóstico precoz de enfermedad de Alzheimer mediante biomarcadores en sangre. En paralelo, comenzamos a desarrollar líneas de investigación clínica que permitirán generar conocimiento con impacto real en nuestro medio.

Nuestra filosofia de trabajo se basa en potenciar las capacidades de cada integrante, mientras comparta la vision y mision institucional, las puertas estan abiertas si estas leyendo y crees que podes sumarte de algun modo.

Gracias 2025...

Al final del día, todo este crecimiento —personal, grupal e institucional— solo tiene valor por la pasión y la dedicación que le pusimos y seguimos poniendo. Porque entendemos que nuestro rol es acompañar procesos y aprender a usar el tiempo a favor de quienes confían en nosotros.

Estamos acá. Vinimos para quedarnos.

Y estamos a tu disposición si algo de todo lo que compartimos puede ayudarte.

Eso es, en definitiva, lo que resume nuestro compromiso: Neurociencias y salud para tu futuro.

Dr. Federico E. Nahas.