Biomarcadores en Alzheimer: una nueva etapa en el diagnóstico temprano

Los biomarcadores están transformando la forma de diagnosticar el Alzheimer. Hoy es posible detectar cambios biológicos del cerebro muchos años antes de los síntomas, y los nuevos estudios en sangre prometen ampliar el acceso a estas herramientas diagnósticas.

Dr. Federico Nahas

3/13/20264 min leer

Durante muchos años, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se basó principalmente en la evaluación clínica. Los médicos nos guiábamos por la historia del paciente, las pruebas cognitivas y los estudios por imágenes para determinar si los síntomas correspondían a un proceso neurodegenerativo.

Sin embargo, en las últimas dos décadas comenzó a consolidarse un cambio profundo en la forma de entender esta enfermedad: la incorporación de biomarcadores.

Los biomarcadores son señales biológicas medibles que reflejan procesos que ocurren en el organismo. En el caso del Alzheimer, permiten detectar cambios relacionados con la acumulación de proteínas anómalas en el cerebro, particularmente beta-amiloide y tau, que forman parte central de la fisiopatología de la enfermedad.

Hoy sabemos que estos cambios pueden comenzar entre 10 y 20 años antes de que aparezcan los síntomas clínicos, lo que transformó por completo la manera de conceptualizar el inicio del Alzheimer.

El paso de un diagnóstico clínico a uno biológico

A partir de los años 2000 comenzaron a desarrollarse herramientas que permitieron medir directamente estos procesos biológicos, y comenzaron a probarser hace algo mas de 10 años, siempre en entornos de investigación.

Dos métodos se volvieron fundamentales:

  • el análisis del líquido cefalorraquídeo, obtenido mediante punción lumbar, donde pueden medirse proteínas amiloide y tau

  • los estudios de PET cerebral, capaces de visualizar depósitos de amiloide o tau en el cerebro

Estos avances permitieron comprender que la enfermedad de Alzheimer no comienza cuando aparecen los síntomas, sino muchos años antes.

En 2018, el National Institute on Aging y la Alzheimer’s Association propusieron un nuevo marco conceptual basado en biomarcadores, conocido como modelo AT(N), que clasifica los cambios biológicos de la enfermedad en tres grandes grupos: amiloide, tau y neurodegeneración.

Este enfoque consolidó la idea de que el Alzheimer es, antes que nada, una enfermedad biológica del cerebro, cuya expresión clínica aparece en etapas más avanzadas, cuando los cambios neuropatológicos ya ocurrieron, a mayor irreversibilidad del proceso, mayor sintomatología, en particular cognitivo y conductual.

El desafío del acceso

A pesar de su enorme valor diagnóstico, estas herramientas tuvieron durante años una limitación importante: su acceso en la práctica clínica cotidiana, tanto por logistica como por costo.

La punción lumbar requiere procedimientos especializados y el PET cerebral es un estudio costoso, disponible principalmente en centros de muy alta complejidad.

Por esta razón, durante mucho tiempo el uso de biomarcadores quedó restringido principalmente a ámbitos de investigación o a centros muy especializados, como en argentina es el Instituto FLENI.

Mientras tanto, la gran mayoría de los pacientes seguía (y sigue) recibiendo diagnósticos basados exclusivamente en la clínica.

La revolución silenciosa: biomarcadores en sangre

En los últimos años comenzó a desarrollarse una nueva generación de herramientas diagnósticas: los biomarcadores plasmáticos.

Gracias a técnicas analíticas cada vez más sensibles, hoy es posible detectar en sangre proteínas asociadas al Alzheimer, como p-tau, beta-amiloide, neurofilamentos y otros marcadores de daño neuronal.

Revistas como Nature Medicine, JAMA Neurology y The Lancet Neurology publicaron estudios que demostraron que algunos de estos biomarcadores tienen una alta correlación con los hallazgos obtenidos mediante PET o análisis de líquido cefalorraquídeo.

Esto representa un cambio muy significativo: por primera vez, el acceso a la neuropatología del Alzheimer podría realizarse a través de un estudio de sangre, lo que abre la puerta a ampliar enormemente el alcance de estas herramientas diagnósticas.En particular con la llegada de los primeros tratamientos especificos para alzheimer, hoy disponibles en EEUU y Europa.

Muchos investigadores describen este avance como una democratización del diagnóstico biológico del Alzheimer, aunque aun es algo pronto para tamaña descripcion.

Qué significa esto para los pacientes

Los biomarcadores no reemplazan la evaluación clínica ni el juicio médico. Sin embargo, pueden convertirse en una herramienta muy valiosa para:

  • mejorar la precisión diagnóstica en etapas tempranas

  • orientar el diagnóstico diferencial de distintos tipos de deterioro cognitivo

  • seleccionar pacientes para tratamientos específicos o ensayos clínicos

  • comprender mejor el origen de una queja cognitiva

En este contexto, la evaluación clínica, la valoración neuropsicológica, las neuroimágenes y los biomarcadores comienzan a integrarse como parte de una medicina más precisa y personalizada.

El futuro en el NOA

La llegada de biomarcadores sanguíneos marca el inicio de una nueva etapa en la neurología cognitiva.

En el Instituto NeuroNahas estamos trabajando para incorporar estas herramientas diagnósticas a nuestra práctica clínica, con el objetivo de acercar estos avances científicos a nuestra región en los proximos meses.

Nuestro compromiso es que los desarrollos más recientes en neurociencias no queden limitados a grandes centros internacionales, sino que puedan beneficiar también a los pacientes del NOA.

Porque la innovación en medicina solo cobra verdadero sentido cuando logra acercarse a las personas.

Conclusión

Durante décadas, el diagnóstico del Alzheimer se apoyó casi exclusivamente en la observación clínica. La aparición de biomarcadores permitió comprender mejor los procesos biológicos que ocurren en el cerebro mucho antes de que aparezcan los síntomas.

Hoy, con el desarrollo de biomarcadores en sangre, estamos entrando en una etapa en la que detectar antes, comprender mejor y actuar a tiempo será cada vez más posible.

Y ese cambio comienza a llegar también a nuestra medio. Motivo de celebración para aquellos que batallas contra esta enfemedad.

Bibliografía
  1. Jack CR et al. NIA-AA Research Framework: Toward a biological definition of Alzheimer's disease. Alzheimer's & Dementia. 2018.

  2. Palmqvist S et al. Discriminative Accuracy of Plasma Phospho-tau217 for Alzheimer Disease vs Other Neurodegenerative Disorders. JAMA. 2020.

  3. Hansson O. Biomarkers for neurodegenerative diseases. Nature Medicine. 2021.

  4. Allegri RF et al. Consenso argentino para el diagnóstico de las demencias.

Biomarcadores en Alzheimer: una nueva etapa en el diagnóstico temprano