La pérdida auditiva relacionada con la edad
La evidencia científica muestra su asociación con deterioro cognitivo, demencia, depresión y mayor riesgo de caídas. En este artículo analizamos qué dice la ciencia y por qué detectarla a tiempo puede cambiar el curso del envejecimiento.
Lic. Silvia Roppolo
2/21/20262 min leer


La pérdida auditiva relacionada con la edad: mucho más que un problema para oír
Con el paso del tiempo, muchas personas aceptan la pérdida auditiva como algo “normal”. Sin embargo, la presbiacusia no es solo una molestia comunicacional: hoy sabemos que tiene implicancias en la salud cognitiva, emocional y funcional.
Más del 30 % de las personas mayores de 60 años presenta algún grado de hipoacusia, y la prevalencia aumenta con la edad [1]. Como su progresión es lenta y bilateral, suele pasar desapercibida o subestimarse.
En los últimos años, la evidencia científica mostró una asociación consistente entre pérdida auditiva no tratada y mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Estudios longitudinales demostraron que los adultos mayores con hipoacusia tienen mayor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo leve y enfermedad de Alzheimer [2]. La Comisión Lancet sobre Demencia incluyó a la pérdida auditiva entre los principales factores de riesgo modificables a lo largo de la vida [1].
No se trata de una relación simple de causa-efecto, pero sí de un aumento de vulnerabilidad cerebral. Entre los mecanismos propuestos se encuentran la mayor carga cognitiva para decodificar sonidos, la menor estimulación sensorial y el aislamiento social secundario a la dificultad comunicacional.
La repercusión no es solo cognitiva. La dificultad para participar en conversaciones favorece retraimiento, frustración y síntomas depresivos. El aislamiento social actúa como un mediador clave entre hipoacusia y deterioro emocional [1].
También existe evidencia de mayor riesgo de caídas en personas con pérdida auditiva, posiblemente por alteraciones en la integración sensorial y mayor demanda cognitiva durante la marcha [3].
La buena noticia es que se trata de un factor potencialmente modificable. El uso de audífonos y la rehabilitación auditiva mejoran la comunicación y la participación social, y podrían atenuar parte del impacto funcional cuando la intervención es temprana [2].
Nuestro enfoque en el INN
En el Instituto NeuroNahas entendemos que la salud cerebral es integral. Cuando evaluamos quejas cognitivas o factores de riesgo, consideramos también los aspectos sensoriales. Detectar y tratar una disminución auditiva puede cambiar el curso funcional del paciente.
Promover envejecimiento saludable implica actuar antes de que el deterioro sea evidente. Y escuchar bien es parte de esa estrategia.
Conclusión
La pérdida auditiva relacionada con la edad no es solo un problema de oído. Es un factor de riesgo relevante y modificable, con impacto en cognición, estado emocional y seguridad física.
Detectarla e intervenir a tiempo puede preservar autonomía, participación social y calidad de vida. En el INN trabajamos para integrar estas dimensiones en un abordaje preventivo y basado en evidencia.
Bibliografía
Livingston G, Huntley J, Sommerlad A, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. Lancet. 2020;396:413–446.
Lin FR, Metter EJ, O’Brien RJ, Resnick SM, Zonderman AB, Ferrucci L. Hearing loss and incident dementia. Arch Neurol. 2011;68(2):214–220.
Lin FR, Ferrucci L. Hearing loss and falls among older adults. Arch Intern Med. 2012;172(4):369–371.
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