Marzo con M de Movimiento

La actividad física no solo fortalece el cuerpo: también protege el cerebro. En este artículo repasamos cómo el movimiento mejora la memoria, favorece la neuroplasticidad y actúa como un factor protector frente al deterioro cognitivo.

Prof. Myriam Jaure

3/4/20262 min leer

Defendiendo el concepto de la actividad física como factor protector de la salud integral, quiero compartir algunos de sus beneficios concretos y por qué hoy contamos con evidencia científica sólida que respalda esta afirmación.

La actividad física regular:

  • Mejora el estado de ánimo y reduce el estrés.

  • Aumenta la energía y la concentración.

  • Fortalece el corazón y reduce el riesgo de enfermedades crónicas.

  • Ayuda a dormir mejor.

  • Mejora la memoria y la función cerebral.

Estos efectos no son solo percepciones subjetivas. Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que la actividad física regular se asocia con menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia [1]. De hecho, el sedentarismo fue identificado como uno de los factores de riesgo modificables para demencia a lo largo de la vida por la Comisión Lancet sobre Demencia [1].

Impacto específico sobre memoria y función cerebral

La actividad física tiene un impacto positivo en la memoria y la función cerebral por múltiples mecanismos biológicos:

• Mejora la neuroplasticidad:

El ejercicio promueve la formación de nuevas conexiones neuronales y fortalece circuitos relacionados con memoria y aprendizaje. Estudios con neuroimagen han demostrado que programas de ejercicio aeróbico pueden aumentar el volumen del hipocampo, región clave para la memoria [2].

• Aumenta el flujo sanguíneo cerebral:

Al incrementar el flujo de sangre al cerebro, mejora el aporte de oxígeno y nutrientes a las neuronas, favoreciendo su funcionamiento y resiliencia.

• Reduce el estrés oxidativo y la inflamación crónica:

El ejercicio regular contribuye a disminuir procesos inflamatorios y oxidativos asociados al envejecimiento cerebral y a enfermedades neurodegenerativas.

• Estimula la producción de factores neurotróficos:

La actividad física aumenta la producción de BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor), una proteína esencial para la supervivencia neuronal, la plasticidad sináptica y la consolidación de la memoria [2].

En términos simples: el movimiento no solo fortalece músculos, también fortalece redes neuronales.

Recomendaciones en personas mayores

En personas mayores, recomendamos iniciar con un rastreo de capacidades físicas básicas y diseñar un programa de actividad física consciente y personalizado, idealmente en modalidad grupal, que garantice:

  • Bajo impacto, para proteger las articulaciones.

  • Ejercicios fáciles de realizar, que reduzcan riesgo de lesiones y favorezcan la adherencia.

  • Componente social, para mantener la conexión interpersonal y el estímulo emocional.

  • Progresión gradual en intensidad y repetición, respetando tiempos individuales.

  • El objetivo no es el rendimiento deportivo, sino la preservación funcional y cognitiva.

Conclusión

La actividad física es hoy uno de los factores protectores mejor estudiados para la salud cerebral. La evidencia respalda su impacto positivo sobre memoria, estado de ánimo y riesgo de deterioro cognitivo.

Marzo con M de Movimiento es una invitación a incorporar el ejercicio como parte de una estrategia consciente de envejecimiento saludable.

En el Instituto NeuroNahas promovemos el movimiento como herramienta preventiva, terapéutica y de preservación de la autonomía. Por ello, todos los pacientes que realizan consulta a algunos de los medicos del instituto tienen con cada consulta un mes de Actividad Fisica Consciente SIN CARGO, Tan importante es eso para nosotros.

Porque cada paso sostenido en el tiempo es una inversión en salud cerebral.

Referencias

Livingston G, Huntley J, Sommerlad A, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. Lancet. 2020.

Erickson KI, Voss MW, Prakash RS, et al. Exercise training increases size of hippocampus and improves memory. PNAS. 2011.